HISTORIA DE LA MANDARINA

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las mejores variedades de mandarinas

El cultivo del Mandarino en España se inicio a mediados del siglo XIX en la provincia de Castellón donde se hicieron las primeras plantaciones de Mandarino Común, del cual aunque no se conoce con exactitud su origen, se cree que procede del mandarino Cantón que se cultivo en algunas provincias chinas.

Diversos tipos de mandarino se citan en China desde hace muchos siglos y sin duda debió originarse en algunas zonas del sudeste de Asia y Filipinas. A pesar de su antigüedad y de su confirmada presencia en oriente desde tiempo inmemorial, sorprendentemente no fue conocido en Europa hasta 1805, cuando fue llevado junto con otros mandarinos desde China a Inglaterra. Naturalmente llegaría a Inglaterra como producto exótico y quizá para cultivarlo en invernaderos aunque pronto fue llevado a Malta y desde allí a Sicilia e Italia. Hacia 1840 se cultivaba comercialmente en Palermo y unos 10 años mas tarde en Niza y Genova.

En cuanto a nuestro país, las primeras referencias indican que en 1845 el conde de Ripalda envío a Valencia a través de la Real Sociedad Económica de Amigos del País unos injertos con el objeto de estudiar su comportamiento, pero fue hacia 1856 cuando, gracias al tesón de Polo de Bernabé, su cultivo comenzó a extenderse en la provincia de Castellón y sobretodo en Burriana, llegando a significar una parte importante de la producción total citrícola.

Flor de la mandarina

Desde finales del s. XIX hasta principios del s. XX la única especie cultivada era el Mandarino Común, y es entre 1920 y 1930 cuando empiezan a aparecer las variedades de Satsuma (originaria del mandarino Tsao Chieh) y Clementina (procedente del mandarino Cantón). El Mandarino Común siguió siendo la variedad mas importante hasta la década de los sesenta, en la que fue superada por las dos anteriores, sobre todo por la Satsuma, que desde entonces y hasta la campaña de 1981-82 fue la variedad mas cultivada, siendo superada a partir de la campaña siguiente por la Clementina. Más concretamente por la Clementina Fina, que también era conocida con los nombres de "clementina sin hueso" y "clementina del terreno", destacando por la elevada cantidad de azucares que poseía que le daban un extraordinario sabor dulce. Así como una piel que se separaba con gran facilidad y muy fina, de ahí su nombre. Aunque poco a poco fue siendo sustituida por las variedades de Clementina actuales debido a que era muy sensible a la climatología y requería un especial cuidado en el árbol.

A mediados del s. XX se empezaron a cultivar una serie de variedades que permitieron prolongar el periodo de recolección de naranjas y mandarinas, y en la actualidad dicho periodo se ha ampliado significativamente con la utilización de variedades que de forma escalonada nos permite disponer de ellas desde finales de octubre hasta abril.

Flor de la mandarina

En la actualidad, de todo el grupo de Mandarinas que se conocen (Satsumas, Clementinas e Híbridos) es la CLEMENTINA la mas apreciada y de mayor producción ya que sus árboles son muy vigorosos y productivos.

Dentro de las Clementinas es la variedad CLEMENULES la de más alta calidad y demanda. Sus frutos son de color naranja intenso y la corteza se separa con facilidad. La pulpa tiene unas extraordinarias condiciones organolépticas, muy tierna y fundente, con una alta calidad de zumo y excelente compensación de azúcares y ácidos. Sin semillas.